La diputada por el Distrito 12, Ana María Gazmuri, intervino en el hemiciclo de la cámara de diputados, en el debate que busca la aprobación del nuevo proceso, para la elaboración de una nueva Constitución.

La parlamentaria inició su intervención, señalando “Nosotras y nosotros, el pueblo de Chile, conformado por diversas naciones, nos otorgamos libremente esta Constitución, acordada en un proceso participativo, paritario y democrático”. «Que lindo y esperanzador sonaba aquello. Hoy nos encontramos distantes de este párrafo, con golpes en la mesa y nula posibilidad de aprobar indicaciones, que podrían haber mejorado el texto del proyecto que hoy votaremos. Indicaciones que, por cierto, estaban en la línea del suntuoso acuerdo por Chile de diciembre pasado. No me gusta el acuerdo, no me gustan los bordes casi religiosos que lo constituyen, porque son el fiel reflejo de lo que la ciudadanía no quiere y desprecia: la clase política arrogándose la soberanía popular”.

En la misma línea Gazmuri argumentó que “no me gusta el comité de expertos ni el comité técnico de admisibilidad, que se alzan como salvaguardas del proceso, vulnerando de paso el derecho a la libre determinación del pueblo chileno, como afirmó la Comisión Chilena de Derechos Humanos en su denuncia ante el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Pero estamos aquí, nadie dijo que sería fácil, restarnos del proceso no es una opción, pues restarnos sería soltar la oportunidad de terminar con la Constitución del 80, constitución manchada por la sangre de las 40 mil 175 víctimas de la dictadura y de las 3.626 víctimas del estallido social. Por eso,
votaré a favor, pero con el sabor amargo de la decepción”.

Por último la legisladora indicó que “Seguiremos luchando, esto es sólo una batalla, el proceso dista de lo que nos habría gustado aprobar, pero en definitiva, es la única oportunidad de terminar con los vestigios de la dictadura. De nuestra capacidad de hacerle frente y velar por el respeto irrestricto a que se dé un proceso democrático, cuyo objetivo final de terminar con la Constitución del 80, a 50 años del golpe, pueda hacerse realidad”.

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