Señor Presidente, quiero partir mi intervención anunciando mi voto a favor de este importante proyecto, que no solo tiene por objeto autorizar la construcción de un memorial y circuito de memoria en recuerdo de las víctimas de la Caravana de la Muerte, sino que también dar garantía de no repetición.

 

Felicito esta iniciativa de mi amigo y compañero del reciente partido acreditado Acción Humanista, Tomás Hisch y menciono la creación del partido, porque estos son precisamente los pilares que nos mueven, el sentido de justicia, de verdad, de empatía, el respeto irrestricto de los derechos humanos y el compromiso firme de la necesidad de reparación y garantías de no repetición de las torturas y desapariciones forzadas ocurridas en el periodo de dictadura cívico-militar en nuestro país.

La idea del proyecto dice relación además con reconocer una realidad que afecta aún hoy, después de casi 50 años del golpe de estado, a cientos de familias que fueron afectadas por el exterminio propagado por la Junta Militar. Desconocer aquello es negar parte de nuestra historia y negar asimismo el dolor y sufrimiento de quienes perdieron a un ser querido.

La Caravana de la muerte fue uno de los planes más crudos llevados a cabo durante el inicio de la dictadura y es nuestro deber como parlamentarios y parlamentarias y también como actores políticos y sociales, poner en marcha todos los mecanismos necesarios que permitan avanzar en la justicia, sin olvidar ni perdonar los horrores cometidos.

Reitero mi voto a favor de este proyecto y de toda otra iniciativa que permita promover los sitios de memoria y memoriales con el objeto de dar ejercicio efectivo al derecho a la memoria, reparación y no repetición.

He dicho.

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